Autor: Pedro Ramón Pérez Bretos
Sus orígenes
La esquina formada por las calles de Obispo y Bernaza sirve de asiento al edificio de La Moderna Poesía ( Rodríguez Marcano, Yamira. La Moderna Poesía: “El terror de los libreros ” y figs. 1, 2, 3 y 6 . Habana Radio, 15 de mayo del 2015.), una librería de gran arraigo popular e impacto cultural en la sociedad cubana desde finales del siglo XIX, que fue la base del gran imperio de su fundador, José López Rodríguez, más conocido por Pote.
De origen gallego, López Rodríguez, llegó a Cuba en 1880 y comenzó a trabajar como dependiente de comercio en la librería La Poesía, ubicada en la calle Obispo, este negocio no sólo adquría sino también la experiencia adquirida en este negocio le sirvió de inspiración para nombrar su primer establecimiento librero La Moderna Poesía.
Fue por en esa época cuando López Rodríguez ganó el sobrenombre que lo acompañaría por siempre “Pote”, por su afición a todo tipo de potajes y caldos. Después, Pote pasó a trabajar en una imprenta, iniciándose en un oficio que no tardaría en ser el asiento de su fortuna.
El terror de los libreros
Pote abrió La Moderna Poesía en un modesto local de la calle O’Reilly, señalado con el No. 13 –hoy No. 253–, y antigua casa del Marqués de Prado Ameno, que en esa época se encontraba arrendada a diferentes inquilinos. Este establecimiento coexistió temporalmente con la librería de nombre semejante, La Poesía, ubicada en Obispo, en la casa marcada con el No. 135. López Rodríguez ocupó ese local a finales de 1894 y lo compró en 1899.
La tienda, originalmente sencilla, prosperó rápidamente ya que su propietario importaba libros del extranjero, lo que aumentó considerablemente su volumen de ventas en poco tiempo el sitio se convirtió en centro obligado para los intelectuales de La Habana. Esto se evidencia en la forma en que que Pote anunciara su librería en El Fígaro, en enero de 1895:
“Primera casa, primer almacén de librería y papelería en Cuba, la más grande, la única que vende los libros por lo que sus cubiertas marcan en España. En fin, el destructor del monopolio.”
Por lo tanto, la fecha de instalación definitiva de La Moderna Poesía en su ubicación actual es 1894.



En 1910 obtuvo otra licencia de obras, (Domínguez Pérez, Naskicet. La Moderna Poesía. Claustrofobia. 9 de noviembre de 2020.) para ampliar el salón en planta baja de Obispo 133 y 135, por Obrapía, bajo la dirección facultativa de Alberto de Castro y con Pedro Sumalta como contratista. En enero de 1913 se le concedió el y después, en octubre de 1920, Pote gestionaba la modificación de Obispo 139, esquina a Plácido, llamada también Bernaza.
Su proyecto incluía abrir nuevos vanos en fachada, colocar arquitrabes, erigir un lucernario y construir pisos, cielo raso, carpintería y herrería nuevas. Le fue otorgada con proyecto de los arquitectos contratistas Sucesores de J.F. Mata.
López Serrano llegó a ser como un zar de los negocios en Cuba, respaldado por sus grandes influencias con gobernantes y políticos de turno en la República mediatizada. (Ricardo, José G. La imprenta en Cuba. Editorial Letras Cubanas, pags. 165-169).
Pote fue parte del grupo de los mayores impresores-editores de la primera mitad del siglo XX, que ya se habían establecido desde fines del XIX, la mayoría eran o se sentían españoles. Según Yamira Rodríguez.(La antigua Casa del Timbre. 10 de abril de 2019), Ambrosio Fornet, en su obra El Libro en Cuba, los calificó como “metropolitanos” entre los impresores de este siglo, y afirmó que Pote representaba al españolista recalcitrante. Durante la Danza de los Millones, en la década de 1920, adquirió dos centrales azucareros, al mayor de ellos le puso, naturalmente, Central España, y mandó pintar sus transportes de los colores de la bandera española: rojo y amarillo.
En cuanto a la infraestructura para estas publicaciones (Guerra Díaz, Ramón. Desarrollo del periodismo y la imprenta (1902-1925). De Cuba a lo cubano. 23 de febrero de 2019), A principios del siglo XX Cuba contaba con un equipamiento actualizado, con novedosas técnicas poligráficas, que casi toda la actividad de impresión de la isla. Entre las imprentas radicada en La Habana, «La Moderna Poesía» de José López Rodríguez; «La Habanera«, de Bolaño y Cerqueda; «Rambla, Bouza y Co.»; «La Tipografía«, de Manuel Romero Rubio y «La Moderna«, de Aurelio Miranda, que más tarde pasará a llamarse «El Siglo XX».
La Casa Del Timbre
Pote fundó en 1910 el único taller en Cuba capaz de realizar grabados en acero (Rodríguez Marcano, Yamira.La antigua Casa del Timbre y figs. 4 y 5. 10 de abril de 2019), logrando un enorme éxito en el mundo de la impresión, para llevar a cabo su proyecto, construyó en 1912 un edificio nuevo en Bernaza y Obrapía.
A partir de ese momento comenzó la fabricación de sellos del Timbre Nacional y de los Billetes de la Lotería de la República. Con el fin de albergar esta institución, Pote construyó en seis meses un edificio especialmente dedicado a esos trabajos a un costo de más de 300 000 dólares, La revista El Fígaro calificó este como “admirable instalación”.
El edificio de hormigón armado, placas monolíticas, muros de piedra y ladrillo, y pisos de lozas de cemento. En la planta baja se instalaron cuatro modernas máquinas para la impresión de planchas, dotadas de movimientos rotativos de avance lateral y vertical, realizar en un pequeño espacio todas las operaciones del entintado, limpieza e impresión.
Una amplia escalera conducía al salón alto, en donde estaba el taller de engomar, conformado por dos largas máquinas de cilindro que distribuían la goma y llevaban las hojas entre dos tubos de vapor. En ese mismo salón, se instalaron las máquinas perforadoras y una gran caja de hierro para guardar las planchas de acero ya grabadas y los sellos ya impresos, listos para su entrega al Gobierno.
La Casa del Timbre se inauguró en marzo de ese año con la presencia del Presidente de la República, José Miguel Gómez, el director de la Casa de la Moneda de Washington, así como otras personalidades de la época. Según informa Ramírez Marcano en el artículo citado, se develó una lápida que conmemora la fundación de esta primera fábrica de grabados en acero en Cuba, la cual aún hoy se encuentra en la fachada del edificio.
La Revista El Fígaro dedicó entonces un amplio reportaje, destacando la presencia femenina, y de todas las razas, entre los operarios. Pote ganaba prestigio social y político al no discriminar, obtenía grandes ganancias económicas, las mujeres recibían salarios menores que los de los hombres, lo que abarataba el costo de producción.



Con las ganancias obtenidas, Pote convirtió a La Moderna Poesía en la principal librería de Cuba en aquel tiempo (Rodríguez Marcano, Yadira. La librería: El imperio de Pote y sus herederos. 5 de junio del 2015), tenía filiales en ciudades del interior y una diversa oferta que incluía muchos textos impresos en España, logró ampliar la industria, la papelería en general, imprenta y de escritorio, textos escolares y pedagógicos, libros de lectura, geografía, historia, entre otros.
Los primeros que publicó fueron los de Alfredo M. Aguayo y Carlos de la Torre y Huerta. Al principio Pote obtuvo del Gobierno a las instituciones docentes oficiales, la concesión de abastecer a las oficinas, así como la de publicar ediciones de libros de textos para las escuelas públicas. La Moderna Poesía consolidó su prestigio y aumentó su prosperidad y crédito. En su edificio de Obispo y Bernaza además de la librería, la imprenta.
A partir de la crisis de 1920, como muchos empresarios de la época, López Rodríguez enfrentó una situación difícil, con la inminente posibilidad de quiebra y la necesidad de vender sus acciones para saldar deudas. Esta situación extrema lo llevó al suicidio, aunque su perspicacia como negociante le permitió separar sus capitales y mantener muchos de sus intereses, incluyendo La Moderna Poesía. Incluso, al inventariar sus bienes, se comprobó que aún le quedaba más de 10 millones de dólares.
Tras su fallecimiento , su hijo José López Serrano asumió la dirección de la empresa, aunque compartiendo la propiedad con su hermana, Caridad López Serrano. En ese momento la librería ya era un gran negocio y el principal centro librero de Cuba.
Ver el artículo: La Moderna Poesía y la librería Cervantes se funden en la Compañía Cultural S. A.
Ver el artículo: La primera fábrica de grabados de acero en Cuba.
Bibliografía:
- Rodríguez Marcano, Yamira. La Moderna Poesía: “El terror de los libreros ” y figs. 1, 2, 3 y 6 . Habana Radio. 15 de mayo del 2015.
- Rodríguez Marcano, Yamira.La antigua Casa del Timbre y figs. 4 y 5. 10 de abril de 2019
- Rodríguez Marcano, Yamira. La librería: El imperio de Pote y sus herederos. 5 de junio del 2015
- Rodríguez Marcano, Yamira.El primer edificio de La Moderna Poesía. 29 de mayo del 2015.
- Rodríguez Marcano, Yamira.La Moderna Poesía: suceso editorial y arquitectónico. 5 de junio del 2015
- Domínguez Pérez, Naskicet. La Moderna Poesía. Claustrofobia. 9 de noviembre de 2020.
- Guerra Díaz, Ramón. Desarrollo del periodismo y la imprenta (1902-1925). De Cuba a lo cubano. 23 de febrero de 2019.
- Ricardo, José G. La imprenta en Cuba. Editorial Letras Cubanas. Pags. 165-169


