Breve historia del cartel en Cuba: Los años 40

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  • Última modificación de la entrada:16 de julio de 2025
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Collage de carteles, década del 40
Collage de carteles, década del 40

Ivón Muñoz Fernández

A partir de la década de 1940, la introducción de técnicas innovadoras de impresión, como el sistema offset y la serigrafía, transformó la industria gráfica en Cuba. La serigrafía, un método que permite reproducir imágenes sobre diversos materiales sin perder calidad a pesar de las repeticiones del estampado, se convirtió en una herramienta fundamental tanto para los grandes talleres como para los pequeños establecimientos en todo el territorio nacional. Aunque su mayor concentración se encontraba en La Habanal, su impacto se extendió a nivel nacional, impulsando la eficiencia y la calidad en la producción gráfica.

Junto con estas innovaciones técnicas, diversas corrientes y estilos artísticos, destacan la figura de Helmudt Wotzkow (¿?-?), diseñador gráfico y profesor de la renombrada escuela alemana Bauhaus, fundada en 1919. Wotzkow impartió cursos a estudiantes de artes en Cuba, introduciendo conceptos como la simplicidad de los elementos, los ritmos espaciales, la estructura y el uso de colores planos, los cuales tuvieron un impacto significativo en el diseño de los carteles en el país.

Además de las influencias artísticas, eventos de relevancia internacional, como el ascenso del fascismo y la Segunda Guerra Mundial, moldearon el contexto económico, político y social de la época. Estos acontecimientos no solo afectaron la vida cotidiana de las naciones, sino que también impulsaron la creación de una identidad gráfica con características propias en Cuba.

Ejemplo de cartelería estadounidense
Fig.1. Ejemplo de cartelería estadounidense

La cartelística cubana también se vio influenciada por patrones publicitarios provenientes de Estados Unidos. Cuba fue utilizada como plataforma para el lanzamiento de mensajes y productos dirigidos al mercado latinoamericano, lo que estimuló el desarrollo de la publicidad y la industria gráfica en la isla. La serigrafía, considerada el «método estrella de impresión«, permitió un aumento significativo en la producción gráfica, la cual se diversificó en áreas como la publicidad comercial (revistas y periódicos, figura 1 y 2), la promoción turística (propaganda, figura 3), las actividades festivas (carnavales, verbenas y bailes populares) y la propaganda política, especialmente los pasquines electorales.

Cartel promocional de cigarrillos
Fig. 2. Cartel promocional de cigarrillos
Cartel promocional de la cerveza Hatuey
Fig.2. Cartel promocional de la cerveza Hatuey
Cartel de propaganda turística
Fig.3. Cartel de propaganda turística

La Propaganda Electoral y su Impacto Visual

Los carteles electorales (figura 4) se convirtieron en una herramienta fundamental durante las campañas políticas. Estos pasquines, caracterizados por el uso de la serigrafía y una intensa policromía basada en colores planos y contrastados, cubrían muros, fachadas y postes eléctricos en ciudades y pueblos de todo el país. Los rostros de los candidatos, representados de manera similar a los galanes de cine de la época, se ofrecían como un producto comercial, carente de mensajes profundos o explicativos. La efectividad de estos carteles radicaba en su capacidad para influir en el estado de ánimo del público, más que en transmitir ideas o propuestas concretas. 

Fig.4. Cartel electoral

El cartel de tema político, donde se plasmara una demanda obrera, se estableciera un compromiso con el pueblo o se exhortara a las masas populares a participar de una obra de beneficio común no existía. 

El Rol de los Ilustradores Gráficos

El crecimiento de la industria turística y comercial propició un aumento en la demanda de ilustradores gráficos al servicio de la publicidad (figura 5. Entre los artistas más destacados se encuentran Enrique García Cabrera (1893-1949), José Hernández Cárdenas (1904-1957) y José Rodríguez Radillo (1915-1977), quienes contribuyeron a la renovación gráfica de la época. A mediados de la década, la incorporación de la fotografía en el diseño gráfico permitió reproducciones más exactas y fieles. Un ejemplo notable de este avance fue el cartel promocional del VII Congreso Panamericano de Arquitectos en 1949, organizado por el Colegio Nacional de Arquitectos, institución que velaba por el ornato público y la estética urbana.

La fotografía, en el diseño gráfico de carteles. Foto de Armand (Armando Hernández), El Fotógrafo de las Estrellas, para la portada del disco de la orquesta Melodías del 40
Fig.5. La fotografía, en el diseño gráfico de carteles. Foto de Armand (Armando Hernández), El Fotógrafo de las Estrellas, para la portada del disco de la orquesta Melodías del 40

Carteles Cinematográficos

Durante la década del 1940  tiene lugar la Época de Oro del cine latinoamericano: México y Argentina compiten en la producción de películas, ganando gran relevancia en el ámbito internacional. Los principales filmes que se exhibían en las salas de cine cubanas, provenían de esos países. Mientras que el cine estadounidense era la tercera cinematografía que entraba cada año en el país, ganando terreno en todo lo referido al  séptimo arte. 

Frente a una exhibición extranjera que no dejaba espacio, ni estimulaba el desarrollo de una cinematografía cubana, no existía interés para la realización de carteles nacionales. Los filmes cubanos realizados durante las décadas de los treinta, cuarenta y cincuenta en Cuba, representaron una exigua cantidad poco comparable con los producidos en otras regiones del área (figura 6). 

Cartel cinematográfico cubano con la imagen de la vedette Rita Montaner
Fig. 6. Cartel cinematográfico cubano con la imagen de la vedette Rita Montaner
Cartel de película cubana
Fig. 6.a. Cartel de película cubana

Sin embargo, puede advertirse en estos carteles la recreación de elementos figurativos considerados como expresión de la nacionalidad cubana. A esas imágenes correspondientes a la música, el baile y lo rural cubano, se incorporó la figura femenina, luciendo en la mayoría de las ocasiones ropajes seductores con la intención de atraer al público masculino. En muchos de los carteles aparecen fondos con paisajes típicos cubanos: campos, cañaverales, ingenios, carretas. En otros se reproducen escenas de baile y carnaval con farolas y notas musicales. Una característica distintiva en algunos carteles es la ubicación de rostros conocidos de actores radiales de programas humorísticos, quienes desempeñaban roles en los filmes cubanos con el fin de atraer público, los cuales compartieron espacio con los nombres de los protagonistas. De estos carteles diseñados por cubanos se conservan sólo unos pocos. Resultaba más atractivo, para el espectador medio, conservar el póster de una película extranjera (debido a la presencia de rostros de actores o actrices famosos) que el de una película cubana. 

Los carteles extranjeros cumplían fielmente determinados parámetros técnicos de la publicidad: gran formato, alto puntaje de los textos y destaque del título y créditos, imágenes a gran escala,  signos de admiración y aquello que pudiera ser colocado hasta el exceso, con la creencia de que así se cumplían los objetivos publicitarios. De ahí la reiteración de fórmulas y esquemas. Como era usual, estas imágenes eran puramente figurativas y convencionales, y en algunos casos pretendían despertar la imaginación del espectador potencial falseando, incluso, la esencia del filme. 

La cartelería que acompañaba a estas cinematografías no respondían a los códigos visuales de preferencia en Cuba; por lo que se hacía necesario rediseñarlos (figura 7) para adecuarlos al gusto del público cubano. El uso de la serigrafía como técnica de reproducción múltiple en sus muchas variantes, permitió que los diseñadores cubanos se convirtieran en expertos; y rediseñaran exitosamente este tipo de carteles utilizando elementos «típicamente cubanos». 

Cartel "reediseñado" de una película estadounidense
Fig.7. Cartel «reediseñado» de una película estadounidense

En este ámbito, destacó Eladio Rivadulla Martínez (1923-2011), pintor, diseñador y serígrafo, quien revolucionó el diseño del cartel cinematográfico en Cuba. Rivadulla Martínez combinó de manera armoniosa imágenes y textos, estableciendo un estándar creativo que influyó en generaciones posteriores. Su dominio de la serigrafía y su visión artística lo convirtieron en una figura clave en la evolución del diseño gráfico cubano (figura 8) .

Cartel de Eladio Rivadulla Martínez
Fig. 8. Cartel de Eladio Rivadulla Martínez

La década de 1940 marcó un punto de inflexión en la historia del diseño gráfico y la cartelística en Cuba. La adopción de nuevas técnicas de impresión, la influencia de corrientes artísticas internacionales y el desarrollo de una identidad gráfica propia sentaron las bases para un florecimiento creativo que perduró en las décadas siguientes. A través de la publicidad, la propaganda política y la promoción cinematográfica, los diseñadores e ilustradores cubanos dejaron un legado visual que refleja tanto las influencias externas como las particularidades de la cultura nacional.

Bibliografía:

CUBAGRAFICA – Cronología del diseño gráfico cubano: https://cubamaterial.com/wp-content/uploads/2013/04/cronologia-del-diseno-grafico-cubano.pdf