Autor: Pedro Pérez Bretos
Entre máquinas añejas, toneladas de papel e infinitas madrugadas, el colectivo de trabajadores del poligráfico de Holguín General José Miró Argenter ha “impreso” su propia historia, y lo ha hecho, con tinta fuerte y en letras mayúsculas. Explorar la trayectoria de esta imprenta, desde sus inicios hasta su adaptación a los desafíos de la modernidad es un viaje por la historia de la imprenta en Cuba.
El 4 de febrero de 2021 fueron visitados por la periodista Claudia Arias Espinosa del diario ¡ahora! quien manifestó en su artículo, que recordaba la primera vez que había visitado el poligráfico cuando estaba en primer año de la carrera de Periodismo. Los habían llevado de noche, para que vieran cómo se imprimía la edición del periódico ¡ahora! que contenía sus artículos.
Prólogo
La fábrica, le pareció laberíntica, impresionaba, todo era inmenso: las habitaciones, las máquinas, las bobinas de papel. La atmósfera olía a tinta, a sustancias desconocidas, el ajetreo emulaba con el de una colonia de hormigas o el de un panal. Simplemente, no se detenía. Sentía que era un privilegio estar allí donde su periódico, toda la prensa nacional, las libretas, los cuadernos, los libros… tomaban cuerpo y por eso aquel 4 de febrero, cuando se cumplían 35 años de su fundación, seguía siendo un placer regresar a este lugar para escribir, al menos, parte de su historia y su porvenir.
En 1982 se creó el grupo inversionista responsable de edificar en Holguín el poligráfico General José Miró Argenter, mientras que un representante del Comité Estatal de Editoriales Soviéticas visitó la provincia para discutir los detalles del proceso. La ejecución de la obra comenzó al año siguiente, con la participación de tecnólogos poligráficos, ingenieros mecánicos, eléctricos, civiles y personal de apoyo especialmente seleccionado, asesorados por técnicos de la República Democrática Alemana.
Ante las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos a la isla, las autoridades cubanas determinaron que constituía lo más conveniente para sacar a la luz la prensa nacional e hicieron las gestiones para adquirir las máquinas, construir instalaciones poligráficas y preparar el personal en el sistema de impresión offset y su técnica que consiste en un rodillo de caucho que toma tinta de un molde y la transporta al papel, para lograr con calidad la impresión de periódicos y otras publicaciones.



La primera impresión
Tras el movimiento de tierra, el izaje de prefabricados, la creación de pisos especiales con el nivel requerido, capaces desoportar el peso del equipamiento… llegó el momento de la verdad. Ezequiel Hernández, que estuvo allí, contó que:
“la expectativa del suceso no esperaba más; los minutos se alargaban, el tiempo parecía no transcurrir”.
“Anfagen”, dijo el especialista alemán. Había dado la orden de imprimir. “Ya”, gritó de nuevo, haciendo gala de su español.
El papel comenzó a correr, primero con lentitud y luego a una velocidad que los ojos no alcanzaban a seguir.
Habían bastado apenas unos instantes. Sobre la última superficie, estaba el primer éxito, el primer número del periódico ¡ahora! impreso con técnica offset.
Cecilia Mosquera Pérez, jefa de la Fábrica de Impresión Plana y Encuadernación Mecánica declaró:
“Me siento orgullosa de ser parte de esta organización desde hace más de tres décadas. Hoy cuento con un colectivo que, al igual que la vieja generación, son capaces de realizar hazañas y lograr lo imposible”.
Rumbo a la cuatricromía
La ciencia y la técnica, con su inherente tendencia a optimizarse, son implacables con quienes no le siguen el paso. Lo que en su momento fue el último adelanto, es hoy eslabón antiguo en la cadena evolutiva de la poligrafía. Cada vez se hace más difícil reparar y mantener la tecnología instalada en los años ‘80. La modernización se impone.
En una visita que la periodista Lianne Fonseca Diéguez de Trabajadores al poligráfico el 2 de agosto de 2020 informaba que a lo largo de 35 años sus hazañas permanecían entre las páginas de los periódicos nacionales y provinciales, que circulan en la región oriental, entre los millones de libretas y cuadernos escolares que llegaban hasta estudiantes de todo el país.
Trabajadores jóvenes y otros más curtidos en el oficio coexisten en y enriquecen con su esfuerzo la historia laboral del centro. Las victorias más actuales en aquel momento se apreciaban en cada innovación que buscaba sobreponerse a la obsolescencia tecnológica, a las precariedades motivadas por el bloqueo estadounidense y en las llamadas “producciones más limpias”, mediante las que se aprovechaban los desechos para crear otros surtidos, así como en su reciente inserción en el comercio electrónico, que les permitió la obtención de divisas libremente convertibles.

Aunque aún no disfrutaban de los beneficios de la reconversión tecnológica de la prensa que se llevaba a cabo en el país, sus trabajadores batallaban contra la obsolescencia tecnológica.

El poligráfico holguinero comenzó a realizar a partir de entonces un decisivo proceso de reconversión tecnológica con el propósito de incrementar la productividad y asegurar la continuidad e independencia de la prensa cubana.
Esta nueva inversión implicaba la renovación del equipamiento tecnológico, los sistemas informáticos, acciones constructivas y la incorporación de modernos servicios ingenieros para poner en marcha la nueva tecnología de impresión CTP (de la computadora directo a la plancha) que permitiría aumentar la tirada diaria de periódicos y disminuir el tiempo de impresión. No es alta consumidora de agua, ni requiere el uso de solventes. Posibilitará el ahorro de materias primas, como el papel gaceta, y de los portadores energéticos.
Los lectores, sin embargo, solo se percatarán del cambio cuando tengan en sus manos el primer número del periódico ¡ahora! en colores…
Carlos González Mulet, director de la UEB de Holguín, sabe que cuenta con un colectivo capaz de lograr hazañas productivas y batir records. Por eso enfatizó:
“Esto se logrará tan rápido como seamos capaces de despojarnos de viejos métodos y estilos, como depender del presupuesto del Estado. Debemos buscar nuestras propias fuentes de financiamiento. La nueva tecnología nos permitirá desarrollar otros productos con precios competitivos para el mercado nacional e internacional”.
Epílogo
Lianne Fonseca, periodista de Trabajadores en la visita que realizó el 27 de agosto de 2023, explicó que esa unidad estaba inmersa también en esta labor y al mismo tiempo se realizaba en la unidad un proceso inversionista, cuyas acciones constructivas repercutirían en la organización de sus procesos laborales, aunque no estaba previsto en sus planes productivos de este año.
Carlos Alberto González Mulet, su director informó que después de haber producido en el mes de junio 300 mil libretas de rayas, el colectivo de 162 trabajadores estaba en ese momento enfrascado en la elaboración de cuadernos de escritura para los alumnos de primer grado de la Educación Primaria.

Aunque esas cifras son mucho menores que las cantidades fabricadas en años anteriores, lograrlas implicó un esfuerzo para el colectivo debido al complejo contexto económico cubano, porque la institución tenía parte de su tecnología paralizada en espera de avances constructivos y contaba con menos fuerza laboral.
El trabajo se desarrollaba las 24 horas del día a través de dobles turnos, enfrentando con frecuencia roturas por la obsolescencia tecnológica, sin contar que también incidía el necesario ahorro de electricidad, que los obligaba a paralizar las máquinas en el horario pico diurno. Pero aún a esa hora, sobre las doce del día, cuando reposa la tecnología, las mujeres y hombres del poligráfico holguinero continuaban sus labores manuales. Eso se corroboró en el taller de encuadernación y acabado, donde su jefa Niurka Chapman del Pino exclamó:
“Si hace falta trabajamos horas extras y fines de semana”.
Al repetir su visita el 24 de agosto de 2024, apuntó que los 145 trabajadores del emblemático centro se preparan para el llamado Proyecto de Reconversión Tecnológica para la producción de la prensa y otros materiales gráficos, gracias al cual se esperaba que para el próximo diciembre los periódicos de la región oriental salieran en colores y que, en el 2025, estén en marcha otros novedosos equipos para la producción de libretas y libros.
El colectivo del poligráfico continúa sus tareas habituales con la maquinaria obsoleta y las hace con la calidad acostumbrada, por lo que ostenta la condición de Vanguardia Nacional. Esa realidad la explica bien Carlos Alberto González Mulet, director de la UEB:

“Nos distingue la peculiaridad de que comenzamos una inversión para impulsar la modernización. Ha conllevado la demolición de locales y el movimiento de talleres, sin que hayamos comprometido en ningún momento la producción”.
La trabajadora Yamila Martínez Laguna destacó:
“Es un sueño poder contar en poco tiempo con una tecnología avanzada que nos va a proporcionar la calidad y que humaniza el trabajo, porque con la ayuda de los mecánicos y los innovadores es que podemos tirar pa’lante y sacar las producciones a tiempo, sobre todo las destinadas a Educación”.
El poligráfico General José Miró Argenter, con su historia de «victorias impresas», representa un ejemplo de la evolución de la imprenta en Cuba. Su capacidad de adaptación, su dedicación y su compromiso con la producción de calidad lo han convertido en una institución clave para la cultura y la comunicación en la provincia de Holguín. Preservar su historia es fundamental para comprender el desarrollo de la imprenta en nuestro país.
Bibliografía:
- José Miró Argenter, (Sitges, Barcelona, 4 de marzo de 1851 – La Habana, 2 de mayo de 1925) fue un militar y escritor, General de División de la Guerra Necesaria. Tomado de Wikipedia.
- Fonseca Diéguez. Lianne. Trabajadores. UEB Gráfica Holguín: Victorias “impresas” con tinta y desvelos. 2 de agosto de 2020
- Arias Espinosa, Claudia. ¡ahora!. UEB Gráfica de Holguín: una familia de 35 de años. 4 febrero de 2021.
- Fonseca Diéguez. Lianne. Trabajadores. Del taller a las aulas. 27 de agosto de 2023.
- Fonseca Diéguez. Lianne. Trabajadores. En la UEB Gráfica Holguín también se “imprime” la eficiencia. 28 de julio de 2024.


